| Evolucion del Valle |
LA EVOLUCION DEL VALLE
La imagen actual del valle salado de Añana, al igual que la inmensa mayoría de edificios históricos, es el resultado de una compleja evolución constructiva que es necesario analizar para poder comprender su origen, su evolución y las causas que llevaron a su abandono a finales del siglo XX. Por ello, el Grupo de Investigación en Arqueología de la Arquitectura de la Universidad de País Vasco, coordinado por Alberto Plata Montero, ha efectuado un detallado estudio que ha identificado las principales fases de las salinas.
La secuencia constructiva del Valle Salado se puede definir en cuatro epocas principales:
1) Aunque las Salinas están documentadas desde principios del s. IX, actualmente en el valle no quedan restos en pie anteriores al s. XVI. La primera fase documentada está fechada entre el s. XVI y el XVIII. Sus infraestructuras estaban repartidas por todo el valle, entre el manantial principal situado en la parte alta del valle y la iglesia de Villacones, localizada en el extremo opuesto. Las construcciones se encontraban circunscritas a la parte baja de las laderas, aprovechando aquellas zonas donde las obras de aterrazamiento no exigían un gran esfuerzo. Los pozos estaban excavados en el terreno, lo que provocaba la necesidad de extraer continuamente la salmuera para proceder al riego, que era el sistema productivo para la obtención de sal utilizado en este período.
2) La Administración Real y los propios productores tenían constancia, ya desde al menos el siglo XVI, de que el valle salado podía generar mucha más sal de la que estaba produciendo y que este fallo se debía, en gran parte, a las deficientes infraestructuras de la fase anterior. Por ello, la Administración, representada por el arquitecto real Manuel de Vallina, promovió a comienzos del siglo XIX un cambio en el sistema productivo (de riego a lleno) y una reforma generalizada del valle, con el fin de mejorar la calidad, aumentar su producción y evitar la importación ilegal de sal en su ámbito de venta.
3) La tercera fase se desarrolla entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Se caracteriza, en líneas generales, por las constantes reparaciones de las granjas de hacer sal construidas durante la fase anterior y por la vuelta a las técnicas de construcción tradicionales tras el desestanco de la sal decretado en 1869.
4) La cuarta y última fase se originó por la progresiva pérdida de competitividad productiva de la explotación respecto a las salinas costeras y las minas. Esta situación llevó a los salineros a intentar extraer el máximo rendimiento posible a sus propiedades, por lo que se generalizó el cemento como material constructivo predominante. Sin embargo, esta innovación supuso el comienzo del fin de las salinas, ya que el material empleado no se podía reutilizar. Todo ello, unido a la definitiva pérdida de rentabilidad económica de la producción a partir de los años 60 del s. XX, produjo el abandono de la producción de sal.
Fuente:
- PLATA MONTERO, A., 2003, La aplicación de la Arqueología de la Arquitectura a un complejo productivo, el valle salado de Salinas de Añana (Álava), Arqueología de la Arquitectura 2, pp. 241-248 (se puede descargar gratuitamente en :
http://www.ehu.es/arqueologiadelaarquitectura/documentos/1103734877Alberto.pdf)
- PLATA MONTERO, A., 2006, El ciclo productivo de la sal y las salinas reales en el siglo XIX, Vitoria.
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